Descubrir las cafeterías de Milán

Descubrir las cafeterías de Milán

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El café tiene un papel muy destacado dentro de la gastronomía italiana. El espresso, el latte macchiato, el cappuccino… E incluso postres como el tiramisú han fomentado la fama de esta infusión a lo largo de todo el país. Por eso, durante nuestros meses de estancia nos comprometidos a descubrir las cafeterías de Milán.

Más allá de los monumentos, los museos y las iglesias, la ciudad ofrece una amplia oferta desde el punto de vista gastronómico. Y, en este contexto, las cafeterías no iban a ser menos. Aunque la fiebre de los negocios de especialidad no es tan alta como en España, Milán tiene algún café histórico, muchísimas pequeñas torrefazione en la que tomar un espresso de pasada y, por supuesto, algunos coffee roasters de nuevo cuño que bien merecen una visita. Estos son aquellas cafeterías de Milán de las que más disfrutamos durante nuestra estancia:

Marchesi 1824: el clásico de los clásicos

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Si hay una pastelería y cafetería que merece una visita en Milán, esa es Marchesi 1824. Abrió sus puertas hace justo dos siglos en la céntrica calle de Santa María alla Porta y, desde entonces, se ha convertido en una referencia para los milaneses, sobre todo en la elaboración de pasteles y del exquisito panettone.

Actualmente cuenta con tres locales situados en algunos de los puntos más turísticos de la ciudad: la Galleria Vitorio Emanuele II, la via Monte Napoleone y en el lugar original.

Pasar por sus escaparates ya es todo un acontecimiento: nosotros llegamos a Milán en los días de Navidad y nos quedamos embelesados con algunas de las tartas que exhibían. Tras las fiestas, los escaparates cambiaron totalmente y seguían siendo una maravilla.

Nosotros fuimos, en pleno uno de enero, al local de Monte Napoleone. Como era de esperar, estaba lleno y con gente haciendo cola para sentarse. Pero tuvimos suerte y nos pudimos ubicar en una de las dos mesitas que tienen frente a la barra de entrada. Allí tomamos dos cappuccinos muy equilibrados y un par de emparedados (uno vegetal, otro de salmón). Digo esto porque el precio, obviamente, es alto: pagamos 15 euros por todo. Pero la experiencia merece la pena.

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Orsonero: precio, calidad y trato

Orsonero es la primera cafetería de especialidad, propiamente, que visitamos en Milán. Está algo retirada del centro, así que fuimos expresamente a conocerla. En concreto, abre sus puertas en la via Giuseppe Broggi número 15. Se trata de una calle situada en el noreste de la zona centro de la ciudad, a unos 10 minutos en metro desde el Duomo.

El local es pequeñito y cuenta con una decoración de inspiración sueca: minimalismo en la barra, en las paredes y también en las pocas mesas y sillas que hay tanto en el interior como en el exterior.

La carta de cafés es amplia y, sobre todo, nos pareció bastante económica pese a tratarse de un local de especialidad en una ciudad tan cara como Milán. El cappuccino, por ejemplo, está en torno a los 2 euros, así que de maravilla.

También tienen cervezas artesanas de vez en cuando, venden café para casa y, sobre todo, cuentan con una bollería muy rica. Merece la pena escaparse para allá si apetece un buen flat white en Milán.

Torrefazione Sant Teresita: de toda la vida

Corso Lodi es una de las arterias principales del sureste de la ciudad. A unos 10 minutos del Duomo tomando el Metro M3 —y parando en Corvetto— se encuentra un minúsculo café llamado Torrefazione Sta Teresita.

Es uno de eso sitios ‘de paso’ en el que están sirviendo cafés desde primera hora de la mañana hasta bien entrada la tarde. Es tan pequeño que no tiene sillas y solo se puede tomar café en un par de mesas altas dentro o en algunas de las de la terraza, también sin asiento.

¿Por qué funciona? Nada más que hay que pasar por las redes para ver que muchos lo califican como el sitio con el mejor café de Milán. Otra pista es que paran muchos milaneses a por el espresso del día o incluso para el almuerzo del trabajo, por su magnífica bollería.

Quizá no sea un sitio al que ir expresamente, pero sí que conviene tenerlo en cuenta si por algún motivo se está alojado cerca o se pasa por allí por cualquier motivo.

Cortinovis: pecado azucarado

La pasticceria y gelateria artesana Cortinovis nos encantó. Es un sitio enorme dedicado al placer dulce. Especializada en la elaboración de pequeños pasteles, también cuentan con un tostador propio al que nos dirigimos cuando nos quedamos sin existencias en casa.

El enorme local está situado también fuera de la zona céntrica, al este de la ciudad. Se puede llegar desde el Duomo en tranvía o en autobús en una media hora, por lo que quizá de nuevo la recomendación es pasar por allí solo si se tiene un antojo total de dulces o si se está por la zona.

Tampoco tiene espacio para sentarse, pero sí una amplia zona con una mesa enorme para degustar el café y los dulces allí, así que no hay problema en tomar algo si se pasa por delante.

Trabajan con productores de medio mundo cuidando en extremo el proceso de producción, que tienen perfectamente trazado para que el consumidor descubra el paso a paso integral, desde la plantación hasta el tostado del grano.

Y poco tenemos que decir de los dulces: en Milán hay muchos locales para probar pastelería de la buena, pero quizá Cortinovis se sitúe entre nuestras favoritas en los dos meses que estuvimos en la ciudad.

Café Pavé

El Café Pavé apareció por primera vez ante nosotros el primer día que llegamos a Milán. En plenas navidades, buscamos dónde comprar uno de los mejores Panettone de la ciudad y en la mayor parte de las listas y recomendaciones aparecía este espacio.

Aunque al final nos decidimos por Gelsomina para comprarlo, apuntamos el Café Pavé para ir otro día y, sin duda, entendemos a qué se debe su fama: es un local grande, con un público joven y en constante rotación.

Tienen un amplio horario y, lo más importante, una gran carta de salados y dulces que lo convierten en un local perfecto para ir en cualquier momento del día. Ofrecen pequeños brioches rellenos, croissants, tostas, preciosos trabajos de alta pastelería y cómo no, su famoso panettone, disponible durante todo el año.

Tienen dos locales en la ciudad, a los que se pueden sumar dos heladerías que trabajan bajo la misma marca en Milán. Nosotros optamos por ir al de la via Felice Casati 27, ya que estábamos por la zona visitando el famoso edificio del jardín vertical y el parque de La Biblioteca de los árboles.

Pronto los chicos que lo llevaban nos encontraron mesa y nos hicieron unas muy buenas recomendaciones. Tanto es así que se convirtió en un sitio habitual en las semanas que estuvimos en Milán.

Free tour por Milán

Un bocado imprescindible

Los amantes de la masa de hojaldre tienen la obligación de probar sus croissants, que vienen rellenos de distintos sabores. Y, por supuesto, cualquier café de su carta es fantástico —aunque quizá no de los mejores que probamos en Milán, claro—. En nuestro caso, el descubrimiento allí fue el café marocchino, que se prepara con cacao.

En cuanto al precio, de nuevo en la línea habitual del café en Milán: un par de dulces y un par de cafés salen en torno a los 15 euros.

Caffè Inn

Caffè Inn es un espacio de estilo industrial que abre sus puertas cada día —con un amplísimo horario— en el barrio de Porta Romana. Esta es una zona llena de locales y con un ambiente muy joven, así que el local está siempre lleno y con mucha actividad.

Ofrecen tanto propuestas dulces como saladas a lo largo de todo el día. El café es bueno y la pastelería, sin ser la de Pavé, está muy bien. Lo mejor es que el precio es algo más ajustado (8 euros dos cafés y dos dulces), así que es una opción muy buena para no hacer un gran desembolso en el día a día.

Además, este local de reciente apertura (enero de 2024) está a pocos metros de la boca del metro de Porta Romana y quiere convertirse en el café de Milán de referencia para quienes quieren desde solo tomar un espresso de paso hasta los que necesitan hacer una parada a comer en el mediodía.

Clandestino (non esiste)

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Situado en el barrio de Lambrate, al este de la ciudad, Clandestino (non esiste) es una de las cafeterías y panadería artesanal que más interés genera últimamente en Milán.

Nos desplazamos a este pequeño local en busca de su bollería: el objetivo era probar su pain au chocolat, aunque nos explicaron que vuelan todas las mañanas. Así que nos invitaron a probar otro tipo de dulces o tartas que exponen… Nos decidimos por un hojaldre con crema pastelera y compota de manzana muy rico.

Se centran en trabajar sobre fermentaciones largas y masas con mucha hidratación: de ello resultan masas muy evolucionadas, con grandes matices de sabor y tendencia hacia los ácidos que dotan a sus productos de unos perfumes muy especiales.

También sirven cafés de especialidad: optamos por un café de filtro que llenaba de aroma la pequeña sala del negocio. ¡Una muy buena elección!

Cafezal

Con una varios de historia a sus espaldas, Cafezal cuenta, en Milán, con tres bonitos locales dedicados al café de especialidad.

Fundado por un brasileño amante de la infusión, Cafezal comenzó como tostador en 2017 con un claro propósito: trabajar el grano de calidad y destacar el trabajo de los productores en origen.

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La apuesta por el café en Milán es total: cafeterías, tostador, cocina, una academia del café, un laboratorio, una zona de coworking y un club de socios terminan de completar esta oferta.

Muy interesante acudir a cualquiera de sus espacios a disfrutar de un café, servido por profesionales que te ayudarán a elegir la mejor propuesta de su carta y a disfrutar de una excelente bebida.

Gelsomina

Descubrimos Gelsomina buscando el mejor panettonne de Milán. Esta cafetería, obrador y bistrot está considerado como uno de los lugares más interesantes para comprar el dulce típico navideño, así que fuimos a por él. Al entrar al local decidimos que volveríamos a merendar un día y así lo hicimos.

Gelsomina tiene dos establecimientos: uno situado en la via Carlo Tenca 5 y la otra en vía G. Fiamma, 2. El más grande de ambos es el primero, situado en el barrio de Porta Garibaldi: se trata de una gran nave que ofrece una estética entre industrial y rural muy simpática.

Dentro te recibe un gran mostrador con propuestas dulces: diferentes bizcochos, dulces de alta pastelería, croissants o los famosos maritozzos, un bollo muy suave relleno de nata y, en algunas versiones, con un extra de crema pastelera o de pistacho.

También ofrecen propuestas saladas, brunchs y los famosos aperitivos vespertinos de Milán. Nosotros tomamos un par de capuccinos (el café no está mal, pero no es la mejor opción de esta lista), un poco de bizcocho de chocolate y un maritozzo de nata. Raciones abundantes y un precio por debajo de la media: la merienda nos costó unos 11 euros para dos.

L’ile Douce

Elegancia, atención, precio. Estos son los tres valores principales de L’ile Douce, un pequeño local que ofrece pastelería, confitería, cafés, vinos e incluso algunos platos salados en Via Luigi Porro Lambertenghi, 15, cerca de la boca del metro de Zara.

La mirada hacia Francia se observa en su excelente expositor de dulces, donde los brioches y los hojaldres están muy presentes. De hecho, destacan por sus croissants y por sus pain au chocolat. También trabajan el Panettone durante todo el año y ofrecen un almuerzo de domingo con un entrante, un plato principal y postre.

El café es de pequeños productores y el precio general está muy por debajo de lo que se suele encontrar en la ciudad. Tomamos un par de bocados dulces y dos cafés por apenas 7 euros en nuestra primera visita, por lo que la contamos entre las cafeterías de Milán más interesantes.

Officine del dolce

Officine del dolce es una cadena artesana con varios establecimientos repartidos por todo Milán. Nosotros hemos acudido en varias ocasiones al situado en Via Tagliamento 2, cerca de la parada de metro de Brenta.

Con decenas de opciones dulces y saladas, es una cafetería más tradicional, que presenta unos precios más ajustado y que no por ello prescinde de la calidad. El café, sin ser el mejor de la ciudad, es bueno. Y los dulces son bastante golosos. Teniendo en cuenta que el ticket medio es al menos un 30% más bajo que el de otras cafeterías de Milán de esta lista, nosotros recomendamos tenerla en cuenta. Además, cuentan con dulces sin gluten y sin lactosa para quienes tienen este tipo de limitaciones alimentarias.

*Algunas de las fotografías de los locales han sido extraídas de sus redes sociales, ya que en ocasiones no ha sido posible sacarlas de calidad. Las de producto han sido realizadas todas por nosotros.

Daniel.R.V

Daniel.R.V

Concibo el viaje como una forma de entender mejor el mundo. Me apasiona
la cultura árabe y siempre estoy dispuesto a hacer las maletas para
viajar a cualquier destino... siempre que se coma bien. Porque descubrir
restaurantes, gastronomías y recetas es otra forma de conocer todos los
rincones del planeta.

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