Un viaje al medievo por Pedraza

Un viaje al medievo por Pedraza

Pedraza

La provincia de Segovia, en Castilla y León, está salpicada de pequeños pueblecitos en los que apetece perderse. Uno de los más especiales es Pedraza, una villa que no ha perdido el sabor medieval y en la que pasar un día estupendo visitando algunos de sus lugares de interés y, cómo no, disfrutando de un rico cochinillo al horno, especialidad de la zona.

Visitamos Pedraza en una de nuestras primeras excursiones a Segovia, pues el pequeño pueblecito está situado a apenas media hora de la ciudad del acueducto. Se trata de una población minúscula de la que se puede disfrutar en un único día. Esto hace que se convierta en una escapada ideal para aquellos que van a pasar varias jornadas en Segovia, una ciudad que está llena de rincones en sí misma. Para descubrirlos todos te recomendamos seguir este free tour por Segovia.

Pedraza: la villa de una sola puerta

Toda persona o coche que llegue a Pedraza tendrá que pasar, obligatoriamente, por una única puerta. Y es que esta villa amurallada cuenta, desde el pasado, con esa zona de entrada, con el objetivo de custodiar el pueblo y controlar de un modo exacto quién entraba y salía del mismo.

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La puerta de la villa se levantó en el siglo XI y todavía conserva las puertas originales de una reconstrucción impulsada por Íñigo Fernández de Velasco en el Siglo XVI. De hecho, hasta hace relativamente poco se seguían utilizando para cerrar a cal y canto la población cada noche.

Una vez dentro, el visitante pensará que ha viajado en el tiempo, las callecitas solitarias (prácticamente los únicos vehículos que pasan son los de los turistas), las paredes empedradas de sus casitas bajas, la plaza porticada del ayuntamiento y de la iglesia… todo hace imaginarse que se es un caballero o una dama medieval que pasea por esas calles como una forma de matar el tiempo. 

El castillo de Zuloaga

Justo en el otro extremo de la puerta de la villa se levanta el Castillo de Pedraza, una fortaleza que data del siglo XIII y con mucha historia en su interior: en él estuvieron cautivos por Carlos I de España los dos hijos del rey Francisco I de Francia.

Este castillo se puede visitar parcialmente a distintas horas del día y es un lujo porque, además de esa parte de la historia de nuestro país, también es un refugio para el arte. Y es que en la década de 1920 el pintor Ignacio Zuloaga adquirió el castillo, que hasta hoy es propiedad de la familia del artista.

Parte de los objetos personales del creador vasco se conservan tras los muros del castillo, además de algunas obras del que fue considerado el último gran maestro de la escuela española de pintura.

La visita al castillo es agradable y rápida, lo que permite al turista encaminarse al segundo gran foco de interés de Pedraza: la cárcel.

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La cárcel de Pedraza

Justo sobre la puerta de la villa se encuentra la Cárcel de Pedraza. Reconvertida hoy en un museo en el que se puede casi sentir las terribles condiciones de vida de los presos, se encuentra en un edificio del siglo XIII que ha sido muy bien remodelado, respetando todos los elementos originales de la instalación.

Así, y formando parte de una visita guiada en la que se cuenta perfectamente el funcionamiento de la cárcel y de sus distintas salas, el visitante puede sentir lo mismo que los presos que hace siglos estuvieron amarrados a cepos y grilletes o marcaron las ventanas con dibujos religiosos, fechas y mensajes.

Se trata, con mucho, de la visita más interesantes de la zona. No hay muchas oportunidades de conocer cómo era la vida en una cárcel de la edad media y la de Pedraza mantiene tan bien su estructura y objetos que casi se pueden escuchar los gritos de los presos que murieron allí año tras año.

La noche de las velas

Si por algo es famosa Pedraza es por la celebración de la noche de las velas. Cada primer y segundo sábado de julio, la villa apaga todas las luces artificiales y un sinfín de velas adornar prácticamente cada rincón de sus calles.

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Balcones, ventanas, bancos, aceras… toda superficie es susceptible de convertirse en el lugar en el que se colocará una vela.

Esos días también se celebra un gran concierto de la noche de las velas de mano de algunas de las orquestas más famosas del mundo.

Adquirir la entrada al espectáculo es una de las formas de entrar al pueblo. La otra es reservar algunos de los limitados pases que se ponen a disposición del público en torno a mediados de junio. 

Comer en Pedraza

Otro de los regalos que Pedraza hace a sus visitantes es un buen puñado de fondas donde probar lo mejor de la gastronomía segoviana. Nosotros pudimos probar El Soportal, un mesón castellano exquisito en el que disfrutamos del cochinillo al horno y los famosos judiones. 

Daniel.R.V

Daniel.R.V

Concibo el viaje como una forma de entender mejor el mundo. Me apasiona
la cultura árabe y siempre estoy dispuesto a hacer las maletas para
viajar a cualquier destino... siempre que se coma bien. Porque descubrir
restaurantes, gastronomías y recetas es otra forma de conocer todos los
rincones del planeta.

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De viaje con Blog
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