Un paseo por las mejores calas de Santander

Calas de Santander.

Un paseo por las mejores calas de Santander

Las frías aguas del Cantábrico bañan la ciudad de Santander, capital de Cantabria y uno de los lugares más apacibles para disfrutar del mar en estado puro. Quizá no es la mejor zona para el baño -la mayoría de personas optan por la costa de levante o Andalucía-, pero lo cierto es que las calas de Santander son una verdadera delicia y hay decenas de lugares que se convierten en postal para contemplar un atardecer o un amanecer en la mejor compañía.

A muy pocos kilómetros del núcleo urbano de Santander podemos encontrar algunas calas discretas, escondidas y en las que siempre hay muy poca gente. Porque hay viajes concebidos para hacer turismo y descubrir ciudades. Pero no todo se resume en eso, ya que mucha gente busca alejarse del ruido y de los grupos familiares y desea disfrutar de un rato a solas con la fuerza del océano delante de los ojos.

La Arnía: sal en los acantilados

Cala de La Arnía, en Santander.

Llegar a la Arnía es encontrarse en un paisaje prácticamente de otro mundo: las olas rompiendo contra las rocas, los grandes acantilados procurando su mejor sombra, las conchas marinas empotradas en la dura piedra… Sin lugar a dudas, este trocito de mar es uno de nuestros favoritos de cuantos hay alrededor de la ciudad de Santander.

Es un espacio tranquilo que se presta largos paseos de otoño, a acercarse a la orilla con un buen libro en las manos o a cargar con la cámara de fotos para lograr las mejores instantáneas. 

 

La primera vez que fuimos allí nos emocionó especialmente estar a solas con el bramido del mar. Al chocar una y otra vez contra las rocas, el agua salada creó una sinfonía llena de matices que hizo que el tiempo pasara casi sin que nos diésemos cuenta. 

Esta cala es nuestro rincón predilecto de Santander. Regresamos una y otra vez cada vez que pisamos la capital de Cantabria, pues está a tan solo unos minutos del centro de la ciudad en coche y resulta un paseo muy agradable alejado de la zona más turística de la ciudad.

Somocuevas: en cuerpo y alma

Parecida a la Arnía es la playa de somocuevas, aunque esta está más bien enmarcada en acantilados, mientras que la primera convive prácticamente con ellos. Se trata, eso sí, de una playa nudista, aunque no es imposible acudir con bañador si se desea.

Esta cala se encuentra a menos de 20 minutos en coche de Santander, así que es un lugar ideal para ir a pasar la tarde y disfrutar de la tranquilidad y de un ambiente sano y relajado.

Lo mejor de Somocuevas es que no puede verse ni una construcción desde la playa: eso aporta una sensación de paz y de contacto pleno con la naturaleza que ni por asomo puede ocurrir en una zona tan pegada a la ciudad como El Sardinero.

Playa del madero: estar en el no-lugar

Apenas 10 kilómetros separan Santander de esta playa para los amantes de la soledad, el relax y el silencio. La playa del madero enfrenta a los visitantes al mar abierto, por lo que no es la más adecuada para el baño y el viento hace que a veces resulte complicado aguantar los disparos de arena que el aire nos lanza.

Un hermoso acontecimiento se da en este lugar: a veces la pleamar hace que la playa desaparezca, así que el madero es un no-lugar en el que poner los pies es, metafóricamente, como desaparecer.

En resumen, las calas de Santander son una maravilla natural para disfrutar con calma. Puedes aprovechar cada visita a la ciudad para descubrir calas nuevas o revisitar las ya conocidas. En cualquier caso, las calas de Santander son lugares en los que olvidar el tiempo y perderse en la inmensidad del mar. Y en este paseo por las calas de Santander no se puede olvidar guardar un tiempo para conocer la ciudad gracias a free tours como este que te recomendamos.
Carlo Velpu
deviajeconblog@gmail.com

Viajero empedernido, amante de todas las culturas y adicto a la aventura. En este blog quiero mostrar destinos, tours e ideas para disfrutar de cualquier ruta.

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