Restaurante Taúlla Murcia: la apuesta de sabor de Rodi Fernández

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Restaurante Taúlla Murcia: la apuesta de sabor de Rodi Fernández

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Desde su creación, el restaurante Taúlla, situado en Espinardo, Murcia, estaba en nuestra lista de locales pendientes. Aprovechando que Rodi Fernández se ha puesto a los mandos de la cocina en los últimos meses y que hemos estado en la provincia unos días hemos decidido saldar esa cuenta pendiente. ¿Qué tal fue nuestra visita? Te lo contamos en este artículo.

Taúlla nos interesó desde el principio: la propia entrada del local ya te hace pensar que vas a sentirte ‘como en casa’. Y es que para cruzar el umbral de este antiguo molino de pimentón hay que llamar al timbre y esperar a que uno de los miembros del equipo de sala te abra, te reciba y te acompañe a la mesa. Como cuando visitas a unos familiares.

La sala es sencillamente espectacular: una cocina abierta a la izquierda y, a la derecha, un espacio diáfano en el que se disponen mesas amplias, cómodas y a una distancia más que suficiente para gozar de la tranquilidad de una larga comilona. La maquinaria del molino reina sobre un espacio cuyo decorado se mantiene en equilibro entre lo industrial y lo artesanal.

Habíamos escuchado muchas –y muy buenas– cosas de este restaurante. Y teníamos claro que el trabajo de Rodi Fernández iba a mantener el nivel de satisfacción de los comensales. Así que no lo pensamos: reservamos una mesa para cenar con el menú degustación que propone el chef: cinco entrantes, pescado, carne, prepostre, postre y petit fours con un coste de 45 euros por comensal. Y no nos decepcionó.

Aunque la somelier del local nos tentó con seguir el maridaje, llevábamos un finde algo cargadito de comidas, así que optamos por tomar solo el menú y alguna copa de vino y cerveza.

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Lo que sí que no pudimos rechazar fue el aperitivo de bienvenida, una pequeña croqueta de pollo sabrosísima y con una textura muy suave que nos encantó. Seguidamente, nuestra camarera trajo a la mesa un pan de masa madre y pimentón con un aceite de oliva de los más intensos que hemos probado nunca. Solo diré que una de las personas que nos acompañaba ya había agotado el servicio de pan antes del primer plato, de lo riquísimo que estaba el AOVE.

Empieza la comida:

El primer plato, casi a modo de aperitivo de nuevo, consistió en una selección de hueva de mújol semicurada con tres ingredientes: cacao, café y pimentón. Cada bocado iba ganando en intensidad y ofrecía una interesante evolución de sabor.

El segundo entrante fue, quizá, una de las estrellas de la noche: Panigiri de atún rojo y guacamole con crema de aguacate cítrico. El atún era pura mantequilla , y el guacamole estaba aliñado con potencia y osadía. Todo un acierto.

Tercer entrante y, de nuevo, intensidad y valentía en el plato: recibimos una bonita presentación de mejillones en un potente escabeche de calabaza. Pensado para los adictos a los sabores más ácidos, a mí se me quedó algo subidito de sabor, aunque eso no me impidió acabar con la salsa con el pan.

El cuarto plato de nuestro menú degustación en el restaurante Taúlla ya exigía temperatura y cuchara. Y Rodi Fernández no decepcionó: Gyoza de cocido murciano, hummus de garbanzo y caldo de gallina. Lo sirven presentado en una vajilla muy ‘a la murciana’ y destacó por el crujiente de la gyoza.

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Cerramos el capítulo de entrantes con el que, nos comentaron, era un clásico del espacio: Huevo poché con salsa de trufa, picatostes y jamón ibérico. De nuevo con una presentación que tiende a la cocina de vanguardia –y donde el hielo seco es protagonista–, pasó algo más discretamente por nuestra mesa.

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Los principales:

No podemos poner ni una pega a los principales: sabrosos, bien cocinados y con presentaciones sencillas, pero elegantes. Aunque los entrantes nos llamaron más la atención por su novedad y originalidad, la carne y el pescado redondearon el menú.

El pescado no figuraba en la carta: corvina en salsa de su espina con zanahoria. El punto de pescado estaba exquisito y la salsa con la que bañan el bocado en la mesa era para mojar pan.

Y la carne: un lingote de paletilla de cordero a baja temperatura y cuscús. Quizá este segundo plato nos pareció más conseguido, a juzgar por cómo acabamos con él en cuanto nos dieron todos los detalles sobre su cocinado.
Llegados a este punto, ya teníamos claro que Taúlla es un restaurante más que interesante, tanto para ir de carta como para probar este menú. Pero quedaban los postres. ¡Vamos con ello!

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Los postres del restaurante Taúlla

Fresco, como viene siendo acostumbrado, el prepostre era de dos bocados: lo agradecimos, porque a estas alturas de la velada ya no podíamos seguir. Con un título sugerente, Naranja, lima y chocolate blanco, nos gustó bastante. Aconsejamos hundir bien la cuchara en cada bocado para mezclar todos los ingredientes: de este modo, el plato es mucho más equilibrado y funciona mejor.

Nos llamó más la atención que el postre en sí, una torrija que cerraba el menú antes de los cafés y los petit fours: una golosina de piña maravillosa y un bombón de plátano y chocolate.

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Casi redondos, salimos de Taúlla con ganas de volver a comer allí con la carta: contiene platos muy sugerentes –como la Oreja de cochinillo, ceviche de quisquilla y curry rojo o el Estofado tradicional y ñoquis de panela– que estamos seguros de que nos van a volver locos.

El trabajo de Rodi Fernández demuestra que en Murcia hay cocina de calidad y tradición, asentada en el recetario tradicional de la Región y con una mirada a la vanguardia. ¡Enhorabuena!

Carlo Velpu
deviajeconblog@gmail.com

Viajero empedernido, amante de todas las culturas y adicto a la aventura. En este blog quiero mostrar destinos, tours e ideas para disfrutar de cualquier ruta.

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