Bombastic Madrid: sabor contemporáneo

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Bombastic Madrid: sabor contemporáneo

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Habíamos leído sobre la reciente apertura de Bombastic en Madrid: un lugar con mucho encanto que acaba de levantar la persiana en el número 1 de la plaza Pedro Zerolo, en Pleno Barrio de Chueca de Madrid.

Una carta llena de personalidad con la que comer de locos, un espacio cuidado, a la vez moderno y coqueto, y algunas sorpresas esperan tras el umbral de este local que quiere nacer alejado de la etiqueta de ‘restaurante de moda’ y convertirse en un espacio que sorprenda, especialmente, por la calidad de su cocina.

Todo ello nos hizo decidirnos por reservar una mesa en nuestra última visita para Madrid. Y confirmar así todo el ‘ruido’ y la expectación que el local ha levantado en las redes desde principios de año.

¿Cómo fue nuestra visita a Bombastic Madrid? ¿Qué secretos esconde la carta del restaurante? Te lo contamos todo en este artículo que hemos preparado con un resumen de nuestra experiencia.

Una de las cosas que más nos gustó, aparte de la llamativa sala, es que en Bombastic Madrid hay dos cartas. Por un lado, la del propio local y, por otro, la de Harakiri, un japo de la misma empresa que está situado en el sótano del espacio.

Esto hace posible que los comensales puedan probar platos de las dos propuestas en una misma visita, lo que aumenta la variedad de los sabores y permite que cualquier persona encuentre algo a la altura de sus gustos.

Respecto a la propia carta de Bombastic, la oferta es muy variada: arroces, platos veganos, propuestas de influencia mexicana, burguer, parilla… La carta no es especialmente extensa, con un capítulo de entrantes, y tres dedicados a la huerta, el mar y la tierra, respectivamente. Para terminar con los arroces y los postres.

Apenas 23 platos para que puedas volver una y otra vez. Y si alguna vez se queda corta, siempre está la posibilidad de ampliar con todo lo que proponen desde Harakiri.

Nuestra experiencia en la comida

Apostamos por reservar temprano. Y fue todo un acierto. El local estaba bastante tranquilo cuando llegamos; una calma que se fue perdiendo conforme el local se fue llenando: en nuestros últimos minutos sufrimos un poco de desconcierto por parte del servicio y demasiado ruido en el local… algo que enturbió levemente nuestra visita, ya que tuvimos que esperar media hora por el postre y el ticket.

Pese a ello, el resto de nuestra visita fue muy agradable: el servicio es atento y más que correcto y los platos –pese al postre– salieron a tiempo y en su punto.

No pudimos dejar de caer en la tentación de abrir nuestra comida con unas ostras con bloody mary de remolacha, de la carta del Harakiri. Un bocado sencillo para abrir boca, aunque ya habíamos dado buena cuenta de la exquisita mantequilla ahumada con el pan que nos sirvieron.

Después llegó el turno de la Trilogía de croquetas tipo nigiri. Vienen seis croquetas en el plato –dos de cada sabor– y son de pequeño tamaño, pero merecen la pena. Vienen presentadas como el típico bocado japonés, muy originales. ¿En qué consisten? La primera es de bacalao, y rompe con la idea de los buñuelos y las croquetas clásicas de este pescado: sabrosa, suave, cremosa… Nos encantó. Está acompañada de una salsa que combinaba muy bien con el pescado.

Probamos después las de chipirón, también bastante correctas y de la que destacamos una salsa agridulce que las acompañaba y que nos pareció original y rica. En tercer lugar la de jabugo, con un velo que era pura mantequilla. También rica, pero no fue la que más nos sorprendió de todas ellas.

Somos unos grandes aficionados a las croquetas. Y tras nuestra visita decidimos que, en especial las de bacalao, pasarían a formar parte de nuestra lista de mejores croquetas de España. 

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Algo más contundente

Pasados los bocados iniciales, llegamos a algo un poco más contundente. La primera referencia por la que nos decantamos fue el bao de torreznos a baja temperatura. Nos pareció el plato que mejor refleja la esencia del Bombastic de cuantos probamos: deliciosa integración de uno de los bocados más patrios, los torreznos, con aderezos propios de la cocina internacional.

Es un plato fresco, divertido y lleno de color y sabor que disfrutamos mucho. A la vez que las alcachofas a la brasa con sichimi fresco y velo de papada ibérica: tradicional y sin sorpresas, pero muy bien cocinadas y sabrosas.

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Acabamos con una recomendación del servicio de sala: el pollo de corral adobado en lima, glaseado japo-coreano y terminado a la brasa. Es un plato muy rico y el punto de la carne era genial, pero quizá resulte una porción demasiado grande para una persona y se pueda hacer algo ‘aburrido’. Nosotros lo tomamos para compartir y nos pareció perfecto tomar mitad y mitad. Viene con patatas fritas caseras y una sencilla ensalada fresca.

El postre: la tarta de queso fluída del Bombastic

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Habíamos leído algunas recomendaciones y todas coincidían en señalar que la tarta de queso fluída es un ‘must’ del Bombastic. No pudimos evitar pedirla y comprobar si era cierto.

Quizá fue por las demoras de la última hora –como decimos, el local se llenó en los últimos minutos de nuestra comida, se perdió la comanda…–, pero no nos pareció espectacular. Está muy rica, sobre todo hacia el centro, que es la parte verdaderamente líquida, pero no se ha convertido en ese fin de fiesta obligatorio para cuando volvamos. Porque, eso sí, prometemos volver.

Calidad, sabor, originalidad y precio en un local que promete convertirse en uno de esos espacios populares de la capital. El ticket fue de 35 euros por persona. Y salimos redondos del local.

Carlo Velpu
deviajeconblog@gmail.com

Viajero empedernido, amante de todas las culturas y adicto a la aventura. En este blog quiero mostrar destinos, tours e ideas para disfrutar de cualquier ruta.

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