Anochecer y amanecer en el desierto de Merzouga

Desierto Merzouga 5

Anochecer y amanecer en el desierto de Merzouga

El desierto siempre me ha llamado la atención. El calor intenso, los tonos vivos de la arena y el sol en contraste con el azul brillante del cielo, la inmensidad. Tenía claro que si íbamos a Marruecos teníamos que ir al desierto de Merzouga, conocerlo. 

 

Desierto Merzouga 4

Contratamos a un guía para que nos llevase en coche desde Fez al desierto de Merzouga, donde teníamos reserva para pasar la noche en un campamento. El viaje en coche eran unas 8 horas de ida y otras 8 horas de vuelta y cuando lo propuse ni mis acompañantes ni yo teníamos claro si merecía la pena perder dos días dentro de un coche para pasar una noche en el desierto. Pero merece la pena.

El viaje en coche se hizo más largo de lo esperado. Una de las personas que viajaba en el mismo coche se mareaba y teníamos que parar cada hora, por tanto, llegamos tarde. Tendríamos que haber llegado a las 18h y, sin embargo, no nos bajamos del coche hasta las 20h. El guía estaba super apenado porque estaba a punto de anochecer y no íbamos a poder disfrutar del paseo en dromedario hasta el campamento. ¡Qué equivocado estaba!

La llegada al desierto

Nos montamos en los dromedarios (algunos con más gracia que otros) y a los diez minutos empezó a anochecer. Disfrutar del cambio gradual de los naranjas y ocres del día en el desierto a los grises y azules de la noche mientras la luna asomaba entre las dunas casi siguiendo la cadencia del caminar de los dromedarios fue una experiencia inolvidable.

Al principio íbamos haciendo fotos y gastando bromas pero poco a poco el silencio se fue abriendo paso para dejar brillar al espectáculo de la naturaleza. Sólo luz de luna y vaivén. De vez en cuando la sombra de otra hilera de dromedarios a lo lejos. En momentos así llegas a creer en la magia. Llegar tarde fue la mayor de las suertes, si sucede, conviene.

Desierto Merzouga 3

La hoguera del campamento

Cuando llegamos al campamento nos esperaban para cenar y tras la cena nos sentamos alrededor de una hoguera. Los trabajadores del campamento tocaron canciones típicas con multitud de instrumentos y nos pidieron que cantásemos canciones típicas de nuestra tierra. Después de algún villancico, ningún grupo de españoles puede dejar de presumir del himno nacional: les enseñamos a cantar y bailar la Macarena.

Estuvimos así, entre canciones, refranes y adivinanzas, hasta bien entrada la madrugada. Antes de irnos a dormir a nuestras tiendas nos recomendaron levantarnos a las 5h para ver amanecer, aunque no cogeríamos los camellos para volver hasta las 7h. Nosotros queríamos la experiencia completa y teníamos por delante un largo viaje de vuelta en coche para recuperar horas de sueño, así que descansamos un poco y nos levantamos a la hora acordada.

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La última maravilla

En lo alto de una duna había ya más personas y nos sentamos con ellas, aunque todos separados unos de otros. De nuevo ese silencio que anticipa la llegada del milagro. De pronto, el primer rayo de sol y, con él, la vuelta del color intenso, la llegada del día.

Fue una experiencia corta pero absolutamente inolvidable y recomendable. Me gustaría volver al desierto, probablemente con más calma, pasar allí un par de días y sus noches. Vivir la tranquilidad y sus contrastes. Pero si tienes poco tiempo disponible y dudas si merece la pena un viaje tan largo para una estancia tan corta mi respuesta en sí, no pierdas la oportunidad porque es algo que se grabará en tu mente y te acompañará toda la vida.

Este tour lo hicimos con Civitatis y resultó ideal.

Desierto Merzouga 2
Ana Villoro
deviajeconblog2@gmail.com

Viajando desde hace veinte años, voy a contarte por aquí las cosas que he ido encontrando. Los rincones especiales y los lugares menos conocidos son mi especialidad. Además, lo que más disfruto en los viajes es la gastronomía, por lo que también te hablaré de comidas imprescindibles por todo el mundo.

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